lunes, 30 de julio de 2012

Un poema inédito de Mar Benegas: "...en tu extrañeza existo"



lo imposible:

I

herida de ti
en tu extrañeza existo
y soy más en ti
no perder hay sólo

derramas
una pluma de sed
y el sonido de la luz
atravesándonos

generoso el amor
que nos tendió en el lecho
y en tu nido
pudimos cobijarnos





II

con alas de fuego
acudirán los justos

aprehender la rebeldía
indomable secreto
de la llama

sólo esa lengua
-signos ígneos-

comprenden


III

bóveda tú
fibra y cobijo

ni frío
ni niebla
ni daño

materia
invencible
del deseo




IV

el triste asedio claudicará
ante la belleza o cenit de la furia

¿qué más hermoso hay
que un pueblo alzándose
 con alas transparentes?

no habrá carroña
ni fábula
ni jaula suficiente


VI

me significo a través de esta plegaria
custodio el fuego que aviva el vientre
el amor incipiente y el vértigo
ofrezco mis pezones al talud de la revuelta
me apoyo en la palabra hembra
en el canto ignoto
larva de luz que irá creciendo
me ofrezco íntegramente a la esperanza



Mar Benegas (1975) nació en Valencia. Es Grafóloga y Perito Caligráfico. Dirige el sello de literatura infantil República Kukudrulu y la colección Candela (poesía y pensamiento) de Amargord Ediciones. Imparte talleres de poesía y creación literaria para niños y adolescentes, y de fomento de lectura y dinamización cultural en la Biblioteca Pública de Valencia. Es miembro de la Asociación Poética Caudal. En 2009/2010 realizó el proyecto de videocreación con el artista visual Juan Gómez. Colabora con las revistas Bostezo, Culturamas y Tendencias21. Ha publicado Niña Pluma Niña Nadie (Amargord, Mención especial Premio Ausiàs March), El abrazo (Ediciones del 4 de agosto), A lo bestia (República Kukudrulu), Milio y las cuatro estaciones (República Kukudrulu) y Pájaros de fuego (Fin de viaje ediciones).

6 comentarios:

Mar Benegas dijo...

Querido Arturo,

muchas gracias por tu lectura y por hacerme un hueco en tu espacio.

Beso.

çç dijo...

Parece como si la propia naturaleza estuviera recóndita, como si la síntesis voz tuviera que huir de la boca, y así es, pero esa resonancia a veces llega a ser ensordecedora. Mar, deja salir los ojos de las alas para fibrar, friccionar el nervio posible. Arturo, gracias por el poema.

os sigo desde hace poco y me entusiasma leeros

Mar Benegas dijo...

Gracias Rider, así es, sin duda, si no dejamos crecer a la esperanza no hay motivo tampoco para la escritura.

Un abrazo, y, gracias.

Arturo Borra dijo...

Querida Mar, para mi es una alegría alojar estos poemas en este rinconcito.

En cualquier caso, gracias a vos por compartir estos versos esperanzados que laten horadando lo imposible.

Un fuerte abrazo,

Arturo

Arturo Borra dijo...

Hola Rider, bienvenido a este rincón y gracias por asomarte. A raíz de tu comentario se me ocurre que lo recóndito puede ser una condición de existencia de la fragilidad humana. También somos ahí, en esa fibra íntima que a veces el mundo rasga y que, sin embargo, sigue apostando por lo imposible.

Gracias una vez más por pasarte y felicitaciones también a vos por tu espacio que he espiado con entusiasmo.Hace tiempo que no comento ya en los blogs, pero me pasaré por el tuyo con frecuencia.

Un cálido abrazo,

Arturo

Arturo Borra dijo...

Mar, leyendo tu comentario, pienso en los versos de L. Aragon:

"Largaos de mí no obtendreís ni aun la menor
Esperanza En otro lado buscad a aquel
Que miente y dadle las gracias por haber mentido
Su menta Yo"

O en estos otros de E. Jabès:

"¿Seguir escribiendo significaría esperar allí donde la esperanza está proscrita?
Ya no esperar nada, pero escribir".

Tal vez también se escriba desde la desesperación y sólo entonces pueda nacer una esperanza que no sea engaño. También la escritura atestigua el daño y eso quizás sea suficiente.

Aún así, somos muchos los que no desistimos de esa esperancita que se levanta del suelo. Que anima a soñar -sin falsas promesas.

En fin, pienso que ahí hay un nudo que cada poética debe afrontar. Por mi parte, me interesa aquel sentido de la esperanza que sólo se pronuncia atravesando el desierto.

En esa apertura, desafiamos el presente...

umn fuerte abrazo,

Arturo